06-10-2026 - 10:00 - porcino
El Gobierno de Dinamarca ha decidido suspender temporalmente la autorización de nuevas granjas convencionales de porcino y la ampliación de las existentes, una medida que se prolongará hasta el 26 de octubre de 2027 mientras el país define las condiciones que deberán regir su producción porcina en el futuro. La decisión ha provocado una fuerte reacción del sector, que advierte de su impacto sobre las inversiones y cuestiona que sea compatible con el objetivo gubernamental de mejorar el bienestar animal.
Según la información publicada por el Ministerio de Naturaleza y Bienestar Animal de Dinamarca, la moratoria afecta a las explotaciones convencionales que pretendan establecer nueva producción o aumentar su superficie productiva. Quedan fuera, en cambio, la producción ecológica y los sistemas al aire libre, mientras que podrán seguir realizándose modificaciones en las instalaciones existentes siempre que no incrementen la superficie destinada a los animales. Esto permite, por ejemplo, sustituir una nave por otra de igual superficie o acometer determinadas inversiones relacionadas con el bienestar animal, el clima o el medio ambiente.
La modificación normativa entrará formalmente en vigor el próximo 26 de octubre y se mantendrá hasta el 26 de octubre de 2027. Sin embargo, también puede afectar a las solicitudes presentadas desde el pasado 23 de septiembre. Si estas obtienen una resolución municipal antes de la entrada en vigor de las nuevas reglas, se tramitarán conforme a la normativa anterior; si la resolución llega a partir del 26 de octubre, deberán someterse a la moratoria. Las solicitudes presentadas antes del 23 de septiembre quedan excluidas.
La paralización se produce mientras Dinamarca prepara una revisión más amplia de su modelo de producción porcina. El Gobierno ha creado la denominada grisefirepart, una mesa de negociación que comenzará sus trabajos después de Año Nuevo y dispondrá de seis meses para buscar un acuerdo sobre el futuro del sector. En ella participarán el Gobierno, organizaciones agrarias, de protección animal y medioambientales, sindicatos y representantes empresariales.
Entre los objetivos planteados figuran mejorar el bienestar animal, avanzar hacia una producción más sostenible, aumentar la producción ecológica, reducir el consumo de antibióticos y generar más valor añadido dentro de Dinamarca. El Gobierno también quiere revisar un modelo productivo que durante los últimos años se ha orientado cada vez más hacia la exportación de animales vivos.
En concreto, el Ejecutivo danés señala que durante los últimos 15 años el número de sacrificios y de trabajadores de los mataderos del país se ha reducido aproximadamente en una tercera parte, mientras que la exportación de lechones se ha multiplicado por más de diez. Su intención es conseguir que una mayor parte de los cerdos producidos en Dinamarca sean sacrificados y transformados en el propio país, reduciendo la salida de animales vivos y aumentando el valor añadido y el empleo generado por el sector cárnico danés.
Este planteamiento puede tener especial relevancia para el mercado europeo del lechón, ya que Dinamarca es uno de los grandes proveedores de animales para engorde de otros países europeos, especialmente Alemania y Polonia. Las medidas que finalmente surjan de la grisefirepart determinarán hasta qué punto la nueva estrategia acaba modificando los actuales flujos comerciales.
La decisión ha sido duramente criticada por Landbrug & Fødevarer (L&F), la principal organización empresarial de la agricultura y la industria agroalimentaria danesa, que representa a agricultores y empresas de toda la cadena de valor. Su responsable del sector porcino, H.C. Gæmelke, considera contradictorio que el Gobierno quiera elevar las exigencias de bienestar animal mientras paraliza las inversiones necesarias para adaptar las explotaciones.
En un comunicado publicado tras el anuncio gubernamental, L&F argumenta que medidas como proporcionar más espacio a los animales o avanzar hacia sistemas con mayor libertad de movimiento para las cerdas requieren inversiones y, en determinados casos, más superficie. Por ello, considera que impedir nuevas construcciones y ampliaciones puede acabar manteniendo la producción dentro de las estructuras actuales en lugar de acelerar su transformación.
La organización también advierte de consecuencias inmediatas para las inversiones. Los productores con proyectos de construcción deberán aplazarlos y, según L&F, la incertidumbre sobre las futuras reglas puede dificultar que las entidades financieras concedan financiación. El impacto, sostiene, no se limitaría a las explotaciones, sino que alcanzaría también a empresas auxiliares, constructores y zonas rurales.
Tras conocerse la composición y los objetivos de la grisefirepart, L&F ha reiterado que participará en las negociaciones, pero ha dejado claro que su objetivo es desarrollar la producción porcina danesa y no reducirla. La organización comparte la aspiración de mejorar el bienestar animal, aumentar el valor añadido y mantener más puestos de trabajo en Dinamarca, aunque defiende que esto debe lograrse haciendo más competitivos el engorde, el sacrificio y la transformación dentro del país y no limitando las actividades que actualmente son rentables.
La moratoria abre así un periodo de especial incertidumbre para uno de los principales sectores porcinos de Europa. Lo que inicialmente supone una paralización temporal de nuevas construcciones y ampliaciones puede convertirse en el primer paso de una transformación más profunda del modelo danés, con posibles efectos no solo sobre su producción y su industria cárnica, sino también sobre la producción y la exportación de lechones al resto de la UE.