08-06-2026 - 13:00 -
Cataluña se consolida como la principal potencia del sector de los embutidos en España, con una facturación anual de 2.850 millones de euros, más de 180 empresas activas y un total de 15.524 trabajadores, según los últimos datos disponibles correspondientes a 2023.
Así lo refleja el último mapeo elaborado por Prodeca, empresa pública adscrita al Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, que analiza la situación de la industria catalana de los embutidos cocidos y curados.
El informe destaca el peso de Cataluña dentro del conjunto del Estado, ya que concentra el 43,8% del volumen de ventas de embutidos y el 57,7% de las exportaciones. Estos datos refuerzan el papel de la comunidad como uno de los principales polos de producción y comercialización del sector a nivel nacional e internacional.
Las exportaciones catalanas de embutidos y elaborados cárnicos alcanzaron los 629,47 millones de euros en 2023, lo que representa el 22% de la facturación total del sector y supone un incremento del 6,3% respecto al año anterior. Además, mantienen una trayectoria de crecimiento sostenido durante la última década.
El estudio identifica importantes oportunidades de expansión en mercados internacionales, donde se prevé que el consumo mundial de estos productos aumente un 10,5% en valor entre 2025 y 2028. Destacan especialmente países como Nigeria, Brasil, India o Colombia por su potencial de crecimiento.
Asimismo, Prodeca señala el interés creciente de segmentos específicos como los productos halal y kosher. En el caso del mercado halal de alimentación y bebidas en Europa, las previsiones apuntan a que superará los 20.000 millones de euros en 2029.
La gran distribución continúa siendo el principal canal de comercialización de los elaborados cárnicos en España, con una cuota del 86%. Además, la marca de distribuidor representa más del 64% de las ventas en supermercados e hipermercados.
Del total de empresas catalanas analizadas, el 67% produce tanto embutidos cocidos como curados, mientras que el 21% está especializado en embutidos curados y el 12% en embutidos cocidos.
El informe pone de relieve la fuerte concentración empresarial del sector. Seis de las diez mayores compañías fabricantes de embutidos de España tienen su sede en Cataluña: Casa Tarradellas, Noel Alimentaria, Grupo Argal, Costa Brava Mediterranean Foods, Costa Food y Corporación Alimentaria Guissona.
De hecho, las diez principales empresas catalanas del sector concentran más del 71% de la facturación estimada. Según Prodeca, este proceso responde a la necesidad de ganar dimensión empresarial, lograr economías de escala, incrementar la capacidad productiva y diversificar la oferta.
Paralelamente, las empresas de tamaño intermedio están ganando presencia gracias a la especialización, el reconocimiento de marca y la ampliación de sus gamas de producto.
El estudio también detecta cambios significativos en los patrones de consumo. El 51% de los europeos afirma haber reducido la ingesta de productos cárnicos, cinco puntos más que en 2021, mientras que cerca de la mitad asegura haber incorporado dietas con menor presencia de carne en los últimos años.
Esta evolución afecta especialmente a los consumidores más jóvenes y a las familias, y desplaza el consumo de embutidos hacia ocasiones más concretas relacionadas con el ocio, el aperitivo o los formatos para compartir.
En este contexto, gana relevancia la demanda de productos percibidos como más saludables, así como de formatos adaptados a la conveniencia, como los loncheados, aperitivos, envases monodosis o multidosis y soluciones con criterios de mayor sostenibilidad.
El aumento de los costes laborales y las dificultades para captar y retener talento están acelerando la inversión en tecnología dentro de la industria. Según Prodeca, las empresas están apostando por la automatización para optimizar los procesos productivos, logísticos y administrativos.
El informe concluye que los principales retos de futuro pasan por reforzar el conocimiento de los mercados internacionales, adaptar productos y canales de distribución, ampliar la gama comercial, avanzar hacia modelos más circulares e innovar en propuestas alineadas con las nuevas demandas del consumidor.