20-01-2026 - 11:00 -
Tras la firma del acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea, ambos bloques han dejado claro que su estrategia pasa por ampliar alianzas, especialmente en Asia, en un contexto global marcado por la guerra arancelaria de EE.UU. y la necesidad de diversificar mercados y cadenas de suministro. El tratado, firmado el pasado sábado, llevaba 26 años de negociaciones.
Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, ha cerrado en apenas dos años acuerdos con Singapur, el EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y la UE, y prevé avanzar este mismo año en un tratado con Emiratos Árabes Unidos. Además, ha iniciado negociaciones con Vietnam, busca reforzar relaciones con Japón y ampliar su acuerdo de preferencias arancelarias con la India. Desde la UE, el foco asiático también gana peso, con acuerdos recientes como el de Indonesia y nuevas negociaciones en marcha con la India.
Sin embargo, el pacto con Mercosur no está exento de polémica entre el sector agrario europeo. En España, por ejemplo, agricultores y ganaderos se movilizaron y cortaron carreteras en distintos puntos del país. Ahora, en Francia, la Federación Nacional de Sindicatos de Explotadores Agrícolas (FNSEA), ha convocado movilizaciones ante el Parlamento Europeo para frenar su ratificación, al considerar que supondrá una presión adicional sobre los precios agrícolas y riesgos para sectores sensibles como la carne de vacuno o el etanol. El sindicato alerta, además, sobre cláusulas del acuerdo que podrían permitir compensaciones si nuevas normas sociales o medioambientales afectan al comercio. Dicha organización espera que más de 700 tractores y unos 4.000 agricultores llegados de toda Europa se movilicen este martes en Estrasburgo.
Mientras Bruselas y los gobiernos defienden el acuerdo como una herramienta clave para reducir dependencias estratégicas y ganar peso global, el debate político y social en la UE anticipa que la ratificación pendiente sea compleja y con fuerte oposición del sector.